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Junio 27, 2017

RS, RSC, RSU, RESPONSABILIDAD SOCIAL, RESPONSABILIDAD SUSTENTABLE, REPONSABILIDAD SOSTENIBLE,

Desde hace algunos años hemos venido escuchando abreviaciones y
conceptos tales como RS, RSC, RSU, RESPONSABILIDAD SUSTENTABLE,
REPONSABILIDAD SOSTENIBLE, etc, que desde todas partes se han venido
asociando al concepto de responsabilidad social. Para algunos esto no es nada
más que una moda pasajera, para otros un buen negocio, o un modelo generoso
de ganancias para la empresa y la sociedad, o una pasión que es parte de sus
vidas.
No voy a tratar de explicar cuál de estas definiciones me son más
representativas o discutir a que se refiere cada una de ellas y su amplitud, ya que
son muchos quienes gozan de una mayor experticia que yo en este emergente (o
tal vez no tanto) tema. Me parece interesante compartir una relación entre
responsabilidad social, las pequeñas empresas y las unidades de recursos
humanos que me he permitido reflexionar últimamente, ya que creo es interesante
buscar una manera de relacionar dichos conceptos.
En general, cuando se habla de responsabilidad social lo asociamos
principalmente a una empresa grande o mediana, digo esto aún cuando
últimamente ha florecido un mayor interés en este tema por parte de las pequeñas
empresas, pero sin lugar a dudas su posibilidad de aplicar aspectos básicos de
responsabilidad social se les hace muy difícil, ya que queramos o no, estas últimas
se caracterizan por contar con escasos recursos, estrechamente destinados a
generar resultados a corto plazo y no para desarrollar o “embarcarse” en una
aventura estratégica de responsabilidad social de largo plazo, que a fin de
cuentas, y como nos han enseñado, es lo realmente sustentable.

Es así como podemos observar que las medianas y grandes empresas
siguen editando reportes de sustentabilidades cada vez de mejor calidad,
postulando a premios y certificaciones internacionales, desarrollando políticas de
género, de buen gobierno, de multiculturalismos, de seguridad y salud, de
medioambiente, de códigos de éticas, de voluntariado, de transparencia, de
estándares de medición, etc, y porque no decirlo, con flamantes nuevas jefaturas,
gerencias y hasta vicepresidencias en responsabilidad social. Este desarrollo
dispar entre las distintas categorías de empresas ha comenzado a generar
involuntariamente brechas con las pequeñas empresas que como
mencionábamos, el ritmo de avance en estas últimas, en esta nueva manera de
diferenciación y generación de valor, es a paso más lento del que quisiéramos y
sobre todo si consideramos esta situación en economías como la muestra, en
donde este tipo de empresas pasan a ser las principales generadoras de empleo.

Es en ellas en donde se concentra la mayor parte de nuestros trabajadores y al
final del camino, son los que debiesen cosechar los frutos de la responsabilidad
social, que como bien sabemos, bajo una adecuada administración, debe otorgar
ganancias a ellos y a todos los grupos de interés o también llamados
“stakeholders” y por supuesto a la empresa misma.

Bien, pero si existe esta situación conocida y de alguna manera “aceptada”
en el circuito empresarial, ¿qué podemos hacer?, o más bien dicho, ¿de qué
pueden “echar mano” nuestra pequeñas pero poderosas empresas generadoras
de empleo? Es aquí donde en mi opinión, las áreas de recursos humanos pueden
jugar un papel importante y estratégico para esas pequeñas empresas, a las
cuales muchas veces se les entregan funciones operativas, por su condición
modesta de administración de pequeños recursos solo destinados para alcanzar
objetivos de corto plazo. Si ustedes analizan, muchas de las materias que se
declaran en la responsabilidad social, de una u otra manera toca conceptos que
día a día son temas relacionados con la gestión de los recursos humanos, sobre
todo aquellos que se dan al interior de la empresa, y por lo tanto, a ausencia de
unidades formales de responsabilidad social, son los recursos humanos los que
deben tomar estas obligaciones y ser verdadero agentes generados de valor para
los gerentes (dueños muchas veces), para “apurar” el paso y así gozar, de los
beneficios de la responsabilidad social.

Es muy probable que no sea fácil para las pequeñas empresas estar por un
lado tratando de cumplir con el día a día y por otro, estar pensando en cómo ser
responsables socialmente de manera sustentable, pero ahí está la diferencia entre
quienes ven problemas y quienes ven oportunidades.

Como comentario final sobre este tema no me queda más que invitar a los
gerentes ( y dueños probablemente) de nuestras pequeñas empresas, a conocer
qué es eso de RS, RSC, RSU, RESPONSABILIDAD SUSTENTABLE,
REPONSABILIDAD SOSTENIBLE, etc, para no perder la oportunidad de un
crecimiento sustentable que en el tiempo marcará la diferencia y por supuesto que
hagan extensiva esta invitación de conocimiento a sus propios responsables de
administrar los recursos humanos, ya que ellos les podrán generar un mayor valor
a la empresa en la medida que descubran las bondades de una responsabilidad
social sustentable y estratégica. Estoy seguro que una vez que conozcan esta
nueva manera de gestionar, comenzarán a desarrollar sus propias estrategias de
responsabilidad social.

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